Puede haber una conexión genética entre el autismo de los niños y los problemas lingüísticos de otros miembros de la familia, según un nuevo estudio.
Los investigadores observaron a 79 familias que tenían a un niño con autismo y al menos un niño con problemas con el lenguaje. Los padres, los hijos y los abuelos (e incluso las tías y tíos en algunos casos) de las familias se sometieron a análisis genéticos y a una serie de pruebas a fin de evaluar su gramática, vocabulario y habilidades de procesamiento del lenguaje.
El estudio halló que los genes de una región estrecha de dos cromosomas (15q23-26 y 16p12) que son responsables de los problemas con el lenguaje oral y escrito pueden resultar en características conductuales parecidas, de modo que un familiar tenga autismo y el otro solo dificultades lingüísticas.