Los chapuzones del verano son refrescantes, pero también pueden resultar fastidiosos para los oídos de algunas personas. Lo saben bien los servicios de urgencias, que atienden cada año unos 40.000 casos de otitis externa, también llamada oído del nadador. Esta afección es la inflamación aguda del oído externo, el tubo que conduce el sonido hasta el tímpano y que está recubierto de piel. Se produce más frecuentemente en climas calientes y húmedos, con los baños en aguas poco higiénicas o contaminadas.