Los dulces son para algunas personas inevitables en su dieta diaria, o al menos ese es su deseo.
Estos productos son una fuente da calorías que no aportan prácticamente ningún nutrientes (calorías vacías),
por lo que no deberían suponer más del 10% de las calorías totales
diarias, solo lo justo para la satisfacción sensorial, o como se dice,
para “quitarse las ganas”.
Hay dos principales razones por las que algunas personas no pueden evitar sentir deseo de comer dulces a diario, al finalizar las comidas o como picoteo entre horas: